"Llevaba años usando un detector normal y nunca encontraba nada en zonas donde sabía que había entierros. Con la función de estática por fin entendí por qué: estaban en recipientes sin metal."
"La bobina repotenciada se nota apenas la enciendes. El panel es sencillo de manejar y el modo de sensibilidad alta me ayudó mucho en zonas de río."
"Compré el Galaxy Detector después de ver el canal de YouTube. La atención por WhatsApp fue clara y rápida, y el equipo llegó bien empacado."
Testimonios de referencia recopilados por el equipo Galaxy Detector. Se recomienda reemplazarlos por reseñas reales de tus clientes a medida que las recibas.
Lo que más nos preguntan quienes están evaluando el equipo.
Un detector convencional solo tiene una forma de ver el subsuelo: el campo electromagnético. Si el objetivo no es metálico, o está fuera del alcance de la bobina, para ese equipo no existe. El Galaxy Detector suma un segundo sistema que trabaja sobre un fenómeno distinto —las anomalías electrostáticas del terreno— y con un radio mucho mayor. Eso te da una vía para detectar zonas de interés que el sistema electromagnético, por sí solo, nunca te habría marcado.
No los "encuentra" en el sentido de identificarlos: señala anomalías. Marca puntos donde el terreno se comporta de forma distinta a su entorno, lo que constituye una zona a investigar, no una confirmación. La verificación viene después, con el sistema electromagnético y con la excavación.
Sí. La bobina es sumergible hasta 70 cm, así que puedes trabajar en quebradas, orillas y terreno saturado sin afectar su rendimiento. Ten en cuenta que la humedad sí modifica la respuesta electrostática del suelo, y conviene tenerlo presente al interpretar las lecturas.
Entre 70 y 100 cm en profundidad para detección de metales, y hasta unos 15 metros de radio en prospección estática. Son valores aproximados y varían con el terreno y el objetivo. Una lata de refresco, como referencia práctica, se detecta entre los 65 y los 70 cm.
El panel de control es directo y la pantalla LCD te muestra el modo activo y el estado de detección en todo momento. Dicho esto, la prospección es un oficio: interpretar señales, descartar falsos positivos y leer el terreno son cosas que se aprenden con horas de campo. El equipo te da la información; la lectura la construyes tú con la práctica.
Está dimensionada para jornadas completas de búsqueda, de modo que no te quedes sin energía a mitad de la exploración.
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