Detección electromagnética de metales
Es el principio sobre el que trabaja cualquier detector de metales serio, aquí implementado con una bobina repotenciada. La bobina genera un campo electromagnético que se proyecta hacia el subsuelo. Cuando un objeto metálico entra dentro de ese campo, altera su comportamiento, y esa alteración es la que el equipo interpreta y te señala.
Es un sistema de respuesta directa: si hay metal dentro del alcance, hay señal. Por eso es el método más confiable para confirmar un objetivo, y el que usarás para delimitar el punto exacto donde vas a excavar.
- Oro — el objetivo clásico de la prospección
- Plata
- Cobre
- Bronce — herramientas, figuras y piezas de fundición antiguas
- Otros objetos metálicos en general
Ese rango depende del tamaño, la composición, la orientación y la profundidad del objetivo, además de las características y la mineralización del terreno. Una pieza grande y plana orientada de cara a la bobina se detecta a bastante más profundidad que una pequeña y de canto.